Yosco

Registrado: 14 Abr 2007 Mensajes: 2271 Ubicaci�n: Leioa (Vizcaya)
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Publicado: Dom Sep 02, 2007 10:48 pm T�tulo del mensaje: Las dos orillas del Bernesga. |
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Las dos orillas del Bernesga.
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El tiempo, que todo lo mueve, pasa como las aguas del Bernesga que -como decía Maximino Gutiérrez en su intervención en la apertura del III Encuentro de Jóvenes Gordoneses de los 60- siempre son distintas, aunque el río es el mismo, permanece amarrado a sus dos orillas y a la orilla nuestra de la memoria. La orilla del ayer y la orilla del hoy, la orilla del mañana... Ya no estoy seguro de cuántas orillas puede tener un río cuando contemplo nuestro Bernesga.
Desde la represa de la antigua y derruida fábrica de harinas, el río sube hacia el pueblo mientras deja escapar sus aguas desbordando el muro de contención hacia el destino de sus encuentros con otros ríos y, luego, el mar. Su orilla derecha fue recreciéndose de chopos y salguerales apegados a la vega; por la orilla izquierda le crecían las huertas entre las casas que por su parte delantera se abrían a la carretera que fue nacional hasta quedar convertida en calle, después de construirse la desviación por encima del pueblo, para pasar al pie de los pinos y del cementerio.
A la orilla izquierda le ha salido otra calle, un paseo que se tragó las antiguas huertas y los salguerales, además de algunos chopos. Y le crecieron casas nuevas, de ladrillo, respetuosas con la altura aunque sosas en su trazado tan rectilíneo al lado sinuoso de la orilla del Bernesga y las montañas que cierran la vista del pueblo.
Pasan los inviernos; a veces con sus fríos duros consiguen -de manera excepcional- helar las aguas del río. También hay sensaciones heladoras contemplando el cauce removerse inquieto entre sus orillas cambiantes, porque el río sabe que la vega dejará de albergar chopos y cigüeñas para ser convertida en nuevo trazado de calles y casas. Ya no podrá conversar con las amenas alamedas y pasará a reflejar la imagen de un pueblo que se crecerá a su costado como una herida al lado de la otra, más grande, que abre la montaña por la Gretosa para que el tren pase con su carga de futuro a gran velocidad.
Yo no sé si los ríos lloran, si se estremecen en sus lechos de truchas cuando les llegan noticias como éstas; pero intuyo que, al menos, nuestro Bernesga está un poco triste, algo melancólico encerrado en su cauce de muros y paseos, con una pizca de rebelde ansia de libertad, añorando sus esparcimientos por las eras o la vega cuando se ponía farruco con los deshielos tempranos o las lluvias pertinaces. No sé, sólo espero que no vaya a mayores y se enfade de verdad reclamando sus orillas de siempre, las que le trajeron de la nieve.
Salud. |
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