Yosco

Registrado: 14 Abr 2007 Mensajes: 2271 Ubicaci�n: Leioa (Vizcaya)
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Publicado: Jue May 24, 2007 9:18 pm T�tulo del mensaje: El Teatro, con mayúscula. |
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El Teatro, con mayúscula.
Lo que fueron aquellos años de teatro juvenil, estuvo ligado a dos cosas: una, la iglesia, y dos, el salón de actos del Preventorio. El resto lo hicimos nosotros.
Hubo unos antecedentes de los que recuerdo muy poco; unas sesiones de teatro que se celebraban en el antiguo cine de Llamas. Pero me pillaron de muy pequeño. Tal vez algún otro guarde memoria de cómo se desarrollaron y encontremos ocasión de conocerlas más fondo.
Lo nuestro arrancó con la iniciativa de Don Indalecio de ampliar la iglesia y construir la casa parroquial adosada a la misma. El pueblo se movilizó y empezaron a recogerse donativos. Los más jóvenes de entonces nos pusimos a ensayar una obrita de Ladislao Fedor titulada Suspenso en amor. El argumento apuntaba a las estratagemas de una joven adolescente para superar el curso escolar y pasar un buen verano haciendo creer al director del colegio que estaba enamorada de él. Al final, como no podía ser de otro modo, hay un joven que espera a la mocita y el director se queda con aquella ambigua carta de amor entre las manos.
Suspenso en amor
El éxito fue rotundo. Se recogió dinero con la obra y la rifa que se hizo al final. Don Indalecio pretendió que el dinero fuera para nosotros y que lo dedicaramos a excursiones o a otras cosas culturales. Pero al final aceptó nuestra colaboración. Nosotros fuimos muy felices con nuestro trabajo y nuestro éxito, que fue, sobre todo, haber colaborado y trabajado juntos en un proyecto para el pueblo.
Luego vinieron otras obras de teatro. Con el verano, nos animábamos a montar a Samuel Beckett o a Fernando Arrabal -prohibido por la censura franquista de la época- que colamos de rondón con La ceremonia por un negro asesinado.
Ceremonia por un negro asesinado.-Fernando Arrabal
Antonio Trobajo, entre nosotros Toño el cura, nos hacía las presentaciones e incluso moderó alguna charla al final de las representaciones. El grupo teatral fue más reducido, la complejidad del montaje algo mayor y el éxito -todo hay que decirlo- mucho menor que en el inicio. Pero la ilusión y las ganas eran enormes. Y la respuesta de Don Indalecio contundente: este dinero es vuestro. No hubo forma de apearlo del burro, así que invertimos los dineros en excursiones en las que participó todo el mundo que quiso y pudo.
Fueron años hermosos. Además de la nostalgia -cosa humana, por demás-encuentro en estas fotos la plasmación de una posibilidad que tuvimos los jóvenes (que seguimos siendo la mayoría de nosotros) de aunar esfuerzos, unir voluntades y realizar sueños de los que formaba parte la cultura. O la Cultura, así también, con mayúscula. Y ahora pienso que lo que entonces mereció la pena, hoy sigue mereciéndo la misma suerte y que debemos perseverar en el esfuerzo de conseguirlo.
Cuadro escénico y ayudantes. |
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