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Comarca de Gordón Tu Foro de consulta y opinión
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Yosco

Registrado: 14 Abr 2007 Mensajes: 2238 Ubicaci�n: Leioa (Vizcaya)
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Publicado: Jue Jun 05, 2008 11:37 pm T�tulo del mensaje: Paisaje con árbol, flor y perro. |
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Paisaje con árbol, flor y perro.
No sé cómo ahuyentan los perros
la idea
de la muerte, si a sus hocicos húmedos
les llega entre cientos de olores el aroma
dulce y espeso del final de sus días
y cierran los ojos
y entregan su aliento al último aire y así
se van de esta vida. Ni entiendo, tampoco,
cómo las flores se desprenden de sus pétalos
y entregan el muñón de sus tallos al olvido.
No comprendo a las personas que alientan sueños
de otra vida
más allá de esta suerte de finales cotidianos
que nos conducen a ese final irremediable
del final de este juego perdido de antemano.
Así que hoy quiero ser sólo
perro,
sólo flor,
y beber sonrisas de agua feliz en tu boca,
en tu piel dispuesta
al beso
acariciar la vida que nos toca
sin preguntar,
olfatear los aromas cotidianos,
dejar que los pétalos abandonen la corola
cuando han dado ya toda su luz
a las miradas.
Como árbol rumoroso se llevará el otoño las últimas
hojas, las más bellas
en efímero gesto
y así, desnudo de promesas por las agrietadas
ramas
que el aire envuelve
ser sólo paisaje
y que luego el silencio se arrope
en abrazo
de olvido
y de memoria.
*
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Villarín
Registrado: 13 Abr 2007 Mensajes: 462
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Publicado: Vie Jun 06, 2008 1:15 pm T�tulo del mensaje: |
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Cita: | No comprendo a las personas que alientan sueños
de otra vida
más allá de esta suerte de finales cotidianos
que nos conducen a ese final irremediable
del final de este juego perdido de antemano. |
Yo, empero... sí comprendo... amigo Yosco.
Para mí, la fe pertenece a las bases y a los cimientos de la vida del ser humano.
Y, además, si tengo que elegir:
Entre la nada y la pena, elijo la pena.
Entre la nada y la esperanza, elijo la esperanza.
Entre la pena y la esperanza, elijo la esperanza.
En mi ingenuidad, pienso que hay Algo antes que Nada.
Con afecto; y enhorabuena, por tu excelente poema, acorde con tu ingenio.
Villarín |
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Yosco

Registrado: 14 Abr 2007 Mensajes: 2238 Ubicaci�n: Leioa (Vizcaya)
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Publicado: Sab Jun 07, 2008 6:13 pm T�tulo del mensaje: |
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Villarín escribi�: | Cita: | No comprendo a las personas que alientan sueños
de otra vida
más allá de esta suerte de finales cotidianos
que nos conducen a ese final irremediable
del final de este juego perdido de antemano. |
Yo, empero... sí comprendo... amigo Yosco.
Para mí, la fe pertenece a las bases y a los cimientos de la vida del ser humano.
Y, además, si tengo que elegir:
Entre la nada y la pena, elijo la pena.
Entre la nada y la esperanza, elijo la esperanza.
Entre la pena y la esperanza, elijo la esperanza.
En mi ingenuidad, pienso que hay Algo antes que Nada.
Con afecto; y enhorabuena, por tu excelente poema, acorde con tu ingenio.
Villarín |
Adriano, sintiendo de cerca la muerte, reflexiona por boca de Marguerite Yourcenar:
La meditación de la muerte no enseña a morir y no facilita la partida () De creer a los sacerdotes, te he dejado (se refiere al joven amante Antinoo, suicidado) en ese lugar () en esa siniestra encrucijada entre lo que existe eternamente, lo que fue y lo que srá. Puede ser después de todo que tengan razón, y que la muerte esté hecha de la misma materia fugitiva y confusa que la vida. Pero desconfío de todas las teorías de la inmortalidad; el sistema de retribuciones y de penas deja frío a un juez que conoce la dificultad de juzgar. Por otra parte también me sucede encontrar demasiado simple la solución contraria, la nada, el hueco vacío donde resuena la risa de Epicuro.
Afirma, de igual modo, que un ser embriagado de vida no prevé la muerte; ésta no existe, y él la niega con cada gesto. Si la recibe, será probablemente sin saberlo; para él no pasa de un choque o de un espasmo.
En el poema presentado, desde la perspectiva del hombre atento y observador de la Naturaleza, descubrir la muerte y cómo ocurre en cada ser vivo, plantas y animales, es fuente de desasosiego al compararlo con la percepción humana de la misma realidad. La reacción es de incomprensión. No obstante, la toma de postura es la de adueñarse por completo de la vida sin someterla al temor de la muerte del que cabe que surja el ansia de trascendernos y ser inmortales de algún modo en el que imaginamos no dejar de ser nosotros mismos. Lo que siento y pretendo transcribir es que vivir de ese modo, supeditados a lo incierto de la eternidad, desvirtúa la esencia de la vida. Por ello, porque la vida no es cuestión exclusivamente humana, digo preferir al árbol, la flor o el perro, que viviendo sin pensar la muerte, viven la vida embriagados de ella.
Desde esta perspectiva está escrito este poema, que no pretende -es obvio- negar la validez de otras actitudes vitales que, como en tu caso, llenan con la fe y la esperanza de inmortalidad el inmenso espacio marcado por la frontera que llamamos muerte.
Me ha gustado tu comentario, Villarín, y te lo agradezco porque significa que no lees solamente con los ojos, sino también con el corazón. También me ha resultado grato conocer de tu discrepancia y leer lo que sientes y piensas. Gracias por todo.
Salud. |
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Villarín
Registrado: 13 Abr 2007 Mensajes: 462
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Publicado: Jue Sep 25, 2008 9:40 pm T�tulo del mensaje: |
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Amigo Yosco:
Siempre es un placer platicar contigo, porque aun cuando yo muestre –o cualquiera- disidencia con tu parecer, todo lo tiñes de empatía y respeto, de inteligencia y de sensibilidad, como toque distintivo; por lo demás, invariablemente abierto a comprender al otro, a escucharle.
Y bien, esa amable actitud tuya y los textos recogidos de los periódicos, que hoy, hace un rato, hemos dejado en el índice rotulado como “General”, de este Foro, subíndice: “Leído en la prensa: Noticias de casi todo”, me ha despertado el excelente recuerdo de tu escrito precedente puesto al hilo de anterior comentario mío a tu magnífico poema intitulado “Paisaje con árbol, flor y perro”, y me he decidido a poner ahora unas palabras al respecto y, sin más pretensión que el liviano comentario.
Es muy bello el pasaje que mencionas de la magnífica obra Memorias de Adriano, de Marguerite Yourcenar, traductora al francés de parte de la poesía de Cavafis, como señalé en mi escrito “Estambul”.
Simplificando mucho diré lo que sigue.
Entre las diversas y contrapuestas concepciones antropológicas de la realidad del hombre, hoy vigentes, unas son formalmente religiosas y otras abiertamente ateas; en esta últimas vive el monismo materialista iniciado por Demócrito y Epicuro, rescatado por el atomismo de Boyle y Gassendi, formalmente proclamado en el siglo XVIII por La Mattrie y Holbach, y doctrina canónica en gran números de sabios y de personas cultas durante los siglos XIX y XX, que, como materialismo antropológico al uso, pretende quebrar socialmente la concepción religiosa de la existencia humana, afirmando la no existencia de Dios, del alma espiritual y de una vida personal más allá de la muerte; y esto, como punto de partida de toda posible reflexión científica y filosófica acerca del mundo y del hombre, por lo demás, siendo absurdo todo lo que no sea racional, según tales tesis.
Mi mente, empero, en su sujeción a lo racional no se conforma con el saber meramente descriptivo, explicativo y comprensivo que ofrece la ciencia sobre lo qué es el hombre, la realidad del hombre, ni sobre lo que sea su conciencia –bioquímica o neuronal- . Yo tengo una actitud dubitante o vacilante ante la posibilidad de obtener verdades y certidumbre absolutas desde la ciencia, desde “el saber de la evidencia”, sobre “lo último”; es más, pienso que el monismo materialista aún no ha podido dar razón cabal del problema de lo que realmente sea la materia, toda la materia y, por tanto, menos aún del saber de “lo último y absoluto”, que es, mientras tanto, creencia, “saber de creencia”.
La ciencia, al día de hoy, no ha dado respuestas indubitadas a las preguntas verdaderamente últimas (sí a las penúltimas), pues ello conlleva un saber integral de evidencia que, por ahora, no está a su alcance, y acaso nunca puedan ser resueltas tales incógnitas por el quehacer humano, dando una respuesta probada; de ahí el espacio para la aspiración de la vida humana a la trascendencia; de ahí que la respuesta a una pregunta última sea la creencia, compatible con dudar y el soñar.
Creer es afrontar “un bello riesgo”, dice Sócrates a sus discípulos en el Fedón, de Platón. El saber último es siempre un saber incierto. Yo, precisamente porque tengo fe, “vivo con esperanza y sin miedo”; como dije en este Foro, en un poema inicial: vivo “enamorado de la vida”.
Sí, ya sé que para los que sólo admiten la evidencia racional posible, “el más allá” es tan impensable como imposible; así los ateos, para los que el destino final del hombre es la nada, y con todo derecho proclaman su convicción; pero, asimismo, en su actitud hay una creencia “creer, no saber, que Dios no existe”, con lo que el ateo no es un descreído o un increyente sino un “creyente en sus creencias” (Laín). Por tanto, la postura del ateo es tan razonable como la del cristiano, pero no más.
Yo me creo –quiero creerme- titular de una vida que no muere con la muerte. Ya lo dijo Unamuno: “de razones vive el hombre y de sueños sobrevive”.
Para terminar diré que, hace tiempo que pienso que el problema de la existencia o inexistencia de Dios no es un problema científico ni filosófico, sino estrictamente teológico; pero explicar esto ahora, me llevaría demasiado lejos.
Con reconocimiento y amistad,
Villarín
Ultima edici�n por Villarín el Vie Feb 25, 2011 1:49 pm; editado 1 vez |
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Yosco

Registrado: 14 Abr 2007 Mensajes: 2238 Ubicaci�n: Leioa (Vizcaya)
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Publicado: Sab Sep 27, 2008 8:43 pm T�tulo del mensaje: |
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Villarín escribi�: | Amigo Yosco:
Siempre es un placer platicar contigo, porque, aun cuando yo muestre –o cualquiera- disidencia con tu parecer, todo lo tiñes de empatía y respeto, de inteligencia y de sensibilidad, como toque distintivo; por lo demás, invariablemente abierto a comprender al otro, a escucharle.
Villarín |
Caro Villarín:
No sé si cuanto aprecias sobre mi actitud es mérito propio o no; sé decir, no obstante, que es tendencia a intentar aprender y aprehender conceptos e ideas, opiniones y razonamientos de quienes a mi alrededor tienen algo que decir y compartir, pues no he encontrado nunca en las personas que he tropezado que les faltara en todo la razón o que la tuvieran toda; siempre he tenido ocasión de enriquecerme con las experiencias y reflexiones de los demás. Luego, en la ardua tarea de la construcción de la visión personal del mundo, ya es harina de otro costal y, dentro de la duda permanente, voy manteniendo los andamios que mejor se acomodan a la obra. En el respeto con que expones tus puntos de vista, alejado de todo dogmatismo cerrado y afán de proselitismo, creo que radica el mérito de que seas escuchado y valorado -no solamente por mí, sino por quienes te concocen y tratan- con un más que merecido respeto.
Entrando en las arduas cuestiones planteadas con motivo y suerte del poema dejado en el foro (lo que le da un valor añadido, en mi opinión), puedo decirte que, a botepronto, tu planteamiento me hizo recordar algunas de las discusiones y posicionamientos cuando en mi cuarto o quinto curso de Psicología compartía clases de Psicodiagnóstico con dos médicos que querían ser psiquiatras, además de psicólogos. Entonces la cuestión era dónde situar los fenómenos psíquicos. Admitiendo las tesis dualistas teníamos por un lado el cerebro y por el otro lado la mente. Nadie sabía -y creo que todavía no se sabe- cómo demonios de la realidad material del cerebro surgía la realidad mental. Las teorías monistas que mencionas y las seguidas en distintos campos, tanto religiosos al considerar a Dios como causa del Universo, como científicos con el materialismo, filosóficos como el idealismo, y que defendieron o representaron personas como Darwin, Marx o -lo que me interesaba más- la psicología conductista, daban otra perspectiva a la discusión. Los médicos se refugiaban obstinadamente en las posiciones monistas y andaban convencidos de poder encontrar explicaciones de índole fisiológica y orgánica a las patologías psicológicas. Y creo que, en algunos de los casos discutidos como la esquizofrenía, el paso del tiempo y los descubrimientos neurológicos van dándoles la razón. Los que queríamos y deseábamos salvar la Psicología de la servidumbre científico-mecanicista y de su determinismo, hablábamos desde presupuestos dualistas para definir los procesos psicológicos y las patologías de la personalidad como una realidad diferente de lo neurofisiológico, apelando a la interactuación social y el valor proactivo de la cultura. En fin, que todo resultó apasionante; aquella pasión, aquella manera de mezclar tantas cosas en nuestros argumentos, pasarlos por el cedazo de la discusión, fue fuente de indudable estímulo intelectual. Pero no llegué a estar plenamente convencido del valor mayor o menor de las dos posturas. Así que tuve que continuar estudiando para aprobar la asignatura siguiendo el programa, aunque todo el debate creo que sí valió para que la nota final fuera algo mejor tanto para los médicos como para el resto de los acalorados alumnos.
Creo que me he extendido demasiado con la anécdota, que no sé si dice algo, poco o nada sobre las cuestiones que dejas planteadas. Pero prometo volver y centrarme un poco más; no con la vana pretensión de resolver ningún misterio, pero sí con el de confortarme con la reflexión desde mi posición agnóstica actual. Espero de tu paciencia y comprensión.
Un abrazo.
Salud. |
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Yosco

Registrado: 14 Abr 2007 Mensajes: 2238 Ubicaci�n: Leioa (Vizcaya)
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Publicado: Mie Oct 01, 2008 11:19 pm T�tulo del mensaje: |
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Amigo Villarín, casualmente he tropezado con este poema de José Hierro. Lo dejo aquí, en este hilo, como otra aportación al tema que nos ocupa, mientras nos lo pensamos un poco más. Espero que te guste.
Vida.
José Hierro
(Poema de despedida, 22/12/2002)
Después de todo, todo ha sido nada
a pesar de que un día lo fue todo.
Después de nada, o después de todo
supe que todo no era más que nada.
Grito “¡Todo!”, y el eco dice “¡Nada!”.
Grito “¡Nada!”, y el eco dice “¡Todo!”.
Ahora sé que la nada lo era todo,
y todo era ceniza de la nada.
No queda nada de lo que fue nada.
(Era ilusión lo que creía todo
y que, en definitiva, era la nada).
Qué más da que la nada fuera nada
si más nada será, después de todo,
después de tanto todo para nada.
Poema leído por Elsa López en la ceremonia de despedida a José Hierro,poeta de la generación del 50, muerto en Madrid el 22 de diciembre de 2002. Se trata del poema final del libro Cuaderno de Nueva York, 1988, dedicado por José Hierro a su nieta Paula Romero. |
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Villarín
Registrado: 13 Abr 2007 Mensajes: 462
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Publicado: Vie Oct 03, 2008 2:38 pm T�tulo del mensaje: |
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Amigo Yosco:
Claro que me gusta el poema, que conocía; es excelente. Me inclino ante la inspirada poesía de José Hierro, en señal de admiración.
El poeta nació el 3 de abril de 1922 y murió el 21 de diciembre de 2002; el poema Vida, poema de Cuaderno de Nueva York, por tanto, de 1998, año en que ese poemario fue premio Nacional de Poesía.
Su poema mencionado, dentro de su altísima hermosura, a mi ver, es el canto de un viejo corazón cansado de andar por desérticos caminos, de un espíritu saturado de ecos de aseveración indubitada, que se muestra fuerte, seguro de sí mismo, sin la más ligera aporía, sin aromas de trascendencia; al cabo, razón poética atada a la cruz de la certidumbre física de las sombras, que entierra la esperanza en el fondo ciego de un pozo profundo, que ahoga los sueños para que no rían… en la eternidad. ¿Se equivoca? Yo no lo sé. Acaso él tenga mil veces razón, y todo lo demás esté de más… Mas no diré nunca ¡Así sea!
Séame permitidas dos palabras.
No puedo desconocer que parte de mi poesía se expresa también dentro de los linderos que habitan la vida, la muerte, el vacío, la nada… Son temas de siempre y sobre los que hay interpretaciones de muchas clases, pues con ojos de muchas clases se ven las cosas de muchas maneras.
La poesía –la metáfora– puede ser utilizada para dar expresión poética a una actitud dubitante o vacilante ante la posibilidad de obtener verdades y certidumbres absolutas, y también para expresar capacidad de ilusión trascendente, creencias, más allá de la razón científica y filosófica.
Y así, desde esta perspectiva, entre muchos versos, he escrito que “acepto que todos los hombres somos rosas deshojadas” (Del llanto no soy amigo); que “conozco el saber seguro y fatal de lo último” (Contra el desaliento); que “la muerte a nadie engaña” (Aún te sueño)… “que la muerte es ley inderogable” (La Nada); sí, incluso más, que “hay que ser todo sabiendo que todo es nada, nada más”. Sí, eso he dicho…y de ese modo. Sin embargo, “en medio de la tribulación” (Contando la vida) y “del terrible y obstinado vacío que vislumbro” (Oración de amanecida)… a la vez dejo abiertas las puertas a la “esbozada esperanza” (Del llanto no soy amigo), pues quiero “ser hombre que canta abierto a la esperanza”… para no “ser sólo largo silencio final omitido” (Para no ser vacío destino)… “porque no quiero yo peregrinar exangüe por un sitio fatal de tiranía” (A la orilla de la tumba)… sí, por eso pido a Dios que “venga a mi sepulcro cuando yo muera, con un sedoso abrazo de inmortal ternura” (A la orilla de la tumba)… porque, es cierto, muy cierto que “mi pecho alberga un sueño: que Dios nos salve en la dulce vuelta, del polvo mortal y de la sombra eterna” (Oreada esperanza), y, por eso “¡Ay, yo rezo sueños amorosos al azar del último momento!” (A la orilla de la tumba), etc., etc.
En esa parte de mi poesía aludida, la aporía y la esperanza coexisten; hay razón y sueño, realidad y deseo… para no caer enteramente en el vértigo del vacío y en la espantosa nada. No quiero para mí la certeza de ese profundo dolor del adiós definitivo. ¡Oh día con sol! ¡Oh vida!
Y es que…, al contrario que el grandísimo Hierro, que se agarra a la sabiduría de los hombres y a la razón seca que oprime el corazón, la barca de mi alma boga en un mar de sostenida aventura y de suspirada esperanza.
Un mar hesitado, sí, pero a la vez abierto a la afirmación cristiana del sentido trascendente del mundo. ¿Qué tiene ello de extraño?
A mí me agradan los hechizados sueños en los que todo muere, todo huye, y todo vuelve... Osadas ilusiones de eternidad…; sueños de un mundo que acaso no existe, sino sólo en mi deseo… en mi “natural deseo de que no muera todo, con los devastados trazos últimos” (La Nada).
¿Soy un soñador? Sí, claro que sí…
¡Oh, candidez! ¡Oh, salutífera candidez!
¡Qué el verdugo no venga con su nihilismo!
La idea poética que tengo de “la Nada”, la expresé en un modesto poema que ya conoces y al que, a guisa de despedida de esto que apresuradamente he dicho aquí, remito al lector interesado. También allí es de ver, en torno a estas cuestiones, un comentario tuyo y otro mío.
Cordial saludo,
Villarín
Ultima edici�n por Villarín el Vie Feb 25, 2011 2:39 pm; editado 2 veces |
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prejub

Registrado: 13 Abr 2007 Mensajes: 1964 Ubicaci�n: León
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Yosco

Registrado: 14 Abr 2007 Mensajes: 2238 Ubicaci�n: Leioa (Vizcaya)
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Publicado: Sab Oct 04, 2008 12:16 pm T�tulo del mensaje: |
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Para el amigo Prejub: Gracias por el documento sonoro del poema en la voz del poeta José Hierro; dice mucho de su hondura como escritor y su sensibilidad como persona.
Siempre estás atento, y se agradece, con tu habilidad para poner la guinda a pasteles como éste, en el que las palabras y los sentimientos corren parejos en búsqueda, si no de certezas, al menos de intuiciones y anhelos que sostengan nuestra casa, tarea a la que nuestro admirado Villarín nos concita con sus reflexiones atinadas y voz cálida y esperanzada.
Salud. |
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Yosco

Registrado: 14 Abr 2007 Mensajes: 2238 Ubicaci�n: Leioa (Vizcaya)
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Publicado: Sab Oct 04, 2008 12:50 pm T�tulo del mensaje: |
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En esa parte de mi poesía aludida, la aporía y la esperanza coexisten; hay razón y sueño, realidad y deseo… para no caer enteramente en el vértigo del vacío y en la espantosa nada. No quiero para mí la certeza de ese profundo dolor del adiós definitivo. ¡Oh día con sol! ¡Oh vida!
Villarín.
Entiendo que la poesía no nace por derecho de la viabilidad racional; su origen, en el mundo de lo subjetivo, y su hondo eco emocional, nos sitúan en el mundo real que no rigen las normas de la racionalidad del mundo real, o la parte del mundo real, que dominan la ciencia y los comportamientos convencionales. El valor de la poesía -o uno de ellos- se sustenta en su fuerza creadora de realidades distintas y de nuevos conceptos por medio del lenguaje. De ahí, entiendo, que toda tu poesía, amigo Villarín, está impregnada de la riqueza estimulante de la creatividad, con aldabonazos sonoros a la vida y lo que se sigue de esa pasión por la vida, como dejaré dicho, entre otras cosas, en un pequeño artículo sobre tu libro Poesía. Con casi la misma pasión y semejantes temores, mi visión parece diferente cuando -como haces tú- sitúo al hombre solo, y en su soledad le hago mirar a su horizonte circular; dos actitudes aparentemente distintas y, en el fondo, bastante iguales. Tu grito es de esperanza, que de manera arrolladora desborda los límites de la ciencia racional y filosófica; y ese grito, necesario, lo escucho en medio de la llanura inmensa que me rodea abatida por un sol implacable que da lugar a la noche más heladora y lóbrega del desierto. Lo escucho y lo entiendo. Tal vez, de la voz no rendida de poetas y científicos -que los hay- que sueñan y hacen realidad un mundo más ancho, un Universo más lleno de otras vidas, nos venga algún consuelo a los que alimentamos la cansada desesperanza. Por ello, por existir, os debemos las gracias. |
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